IL CREMINO...

Por Raquel González Setien

Como os comente la semana pasada, en estos días chocolateros en Balmaseda hemos hecho unas partidas de creminos para las cuales mi padre peló unas buenas tandas de avellanas. Y son...sencillos y deliciosos...tanto que en mi última cena en familia, el lunes por la noche, nos comimos una plancha de 15x15 entre todos...esto son unos cuantos, y no somos una familia tan numerosa.

El cremino es una delicia italiana, un bomboncito que está compuesto de tres capas o más, en algunos casos, las externas de pasta de gianduja (que es una pasta, relleno de muchos bombones, de avellanas, cacao y azúcar), y la interna, más clara en general, con una pasta de chocolate al café, al limón, o de avellanas también...sin más, ni adornos ni elementos decorativos innecesarios...fueron inventados en la segunda mitad del siglo XIX por Fernando  Baratti, que justamente, junto con Edoardo Milano, abrieron una confitería en Turín, llamada “Baratti&Milano”que además parece ser aún está abierta (habrá que comprobarlo).

Pero, de todos los creminos, hay uno, el más importante, llamado Fiat. ¿A que no se nos ocurriría pensar que los coches tienen alguna relación con un bombón de chocolate? Pues sorprenderos, pues si que la tienen, al menos los Fiat. En el año 1911, la casa Fiat, al igual que el Martini, y los creminos, también de Turín, sacó un modelo nuevo, el Fiat tipo 4, para lo cual se les ocurrió convocar un concurso de bombones, y el bombón ganador sería entregado en la campaña promocional del coche. 


A este concurso se presentaron artesanos de todo Italia, pues realmente era una buena oportunidad de promocionarse como chocolatero también, pero el ganador fue Aldo Majani, de Bologna, que presentó un cremino de cuatro capas en lugar de tres, siendo dos de ellos de gianduja y los otros dos de chocolate con almendras, siendo, eso si, como la mayoría de los creminos, a excepción de los míos, de una sedosidad al paladar increíble...

No fue hasta 1913 que Majani pudo vender en su confitería este modelo Fiat, pues la empresa automovilística  tenía la exclusiva del cremino pero de ahí en adelante ya se pudieron comercializar en las confiterías, al menos en la de Majani, para empezar.

Pienso que fue una iniciativa muy divertida esta de Fiat, diferente, y desde luego...deliciosa, al grado de que hoy, un siglo después del nacimiento del cremino  Fiat, prácticamente no ha cambiado, ni en forma ni en sabor. Parece ser que la línea se ha ampliado, con otros sabores, pero la estructura viene a ser la misma.
Si pasáis por Torino, Turín, o por  muchos otros sitios a lo largo y ancho de Italia, tomaros el tiempo de probarlos, o bien un Fiat, o un cremino normal. Yo tuve la suerte de “juzgarlos” en la competición del Mediterraneo de los Chocolate Awards, o sea, que probé un montón de ellos enviados a concurso, y realmente es un tipo de bombón del que, bien hecho, es difícil cansarse.

Así que, por mi parte, a perfeccionar el Euskal Kremino, porque esto no es Píamonte, pero avellanas tenemos muchas🌰+🍫=❤

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